Cuentos de Campos

 La semana pasada el oso palmero que normalmente recorre los potreros y sábanas de nuestro llano, decidió cruzar el Cañito que está aún costado de la casa y comenzó a curucutear en el patio buscando que comer y curioseando un poco. Don Escolástico me pregunto que hacer y antes de responderle ya los perros lo tenían acorralado bajo el limonero ladrándole y el enrollado, al parecer se preparaba para defenderse. King el perro más viejo del patio y el mejor cazador que hemos tenido estaba muy excitado y cada vez se le aproximaba más y más, con ganas de tomarlo por el cuello e inmovilizarlo. Nosotros gritamos a los perros, pero estos con el alboroto no obedecían y de repente sucedió lo que nunca antes había presenciado en la llanura. El Oso se puso de pie y King trato de atacarlo , pero fue víctima de un rápido golpe con las enormes garras en plena nariz que casi se la desprende totalmente. Los perros al ver la reacción del Oso y lo enorme de sus garras, salieron huyendo asustados y el pobre King tuvimos que colocarle una vieja camisa en el hocico para contener el sangrado y sostenerle la nariz que casi estaba desprendida. Al final el Oso salió hacía la sabana tranquilamente y los perros aún ladraban pero sin atreverse a acercarse al peligroso animal que desde siempre a habitado estas sábanas llenas de vida animal. Tuve que llevar al veterinario a mi mejor perro, le cosieron la parte que casi estaba desprendida de la cara y también le pusieron antibióticos. La visita del Oso palmero salió muy cara y espero no vuelva por estos lados. Estas situaciones se repiten a través del tiempo según don Cola y me comenta que nuestro perro tuvo suerte está vez, pues según el han sido muchos los sabuesos que han muerto víctimas de las enormes garras de tan aparentemente indefenso animal.

0 comentarios:

Publicar un comentario