Las Casas de Piedra

Es un pueblo en las montañas merideñas, sus habitantes murieron y los más jóvenes lo abandonaron. Sólo los turistas y aventureros se atreven visitarlo, cuentan que de día luce desierto, pero al caer la noche se pueden ver los espectros haciendo su vida normal. Varios turistas los describen como espíritus apacibles, dicen ver al viejo panadero don Anselmo, también a Filemón el Herrero, Doña elenita la vieja costurera y hasta don Rosendo moldeando las piedras para sus esculturas. No se comunican con los vivos, desandan los caminos y cascadas de las frías montañas, ya cuando está a punto de salir el sol del nuevo día, desaparecen como llegan: en total silencio. Las casas de piedras se parece más aún cementerio y sin querer se ha convertido en un atractivo turístico que a los vecinos más cercanos los atemoriza, en cierta ocasión un grupo de jóvenes algo tomados hicieron una apuesta, la cual consistía en pernoctar en el misterioso pueblito. Fueron 5 los jóvenes que emprendieron la aventura, pero ninguno regreso a sus casas en los siguientes días, padres y familiares emprendieron la infructuosa búsqueda, al final no fueron encontrados ni vivos ni muertos los muchachos. Una vez más la gente de estas montañas, comprobó que el pueblo está maldito.

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