Los Duendes del Batatal

Esta historia se la escuche al difunto José Ramón Arbeláez una noche de bailorio en el fundo las Iguanitas, compadre y amigo de mi difunto suegro Rafael Antonio Toro. Según Arbeláez estando muchacho se encontraba haciendo trabajos de llano en las sábanas de TUCUPIDO ya para la fecha se había casado y su señora le había parido varios muchachitos y estaba esperando otro muchachito. No le alcanzaban los días para hacer platica para enviarle a su numerosa familia, el dueño del fundo viendo la necesidad del llanero y lo trabajador que se mostraba, le ofreció una tierrita para que hiciera un conuquito y sembrara algo para así llevarle alimento a casa. El pariente Arbeláez aceptó y de inmediato preparo el CONUCO y lo puso todo en pura batata, al cabo de unos meses el CONUCO estaba lleno de batatas y un domingo en la tardecita mientras los otros llaneros se fueron a las galleras, el tomo su caballito rucio una pala, machete y un saco y se dispuso a sacar y sacar las ricas batatas y rápidamente lleno el saco. Serian casi las 6 de la tarde cuando decidió recostarse bajo un cují , sin darse cuenta lo venció el cansancio y el sueño. De repente comenzó a escuchar risas y voces como de niños que cantaban y reían, abrió los ojos y contaba el difunto que de no haberlo visto jamás lo hubiese creído, eran cuatro duendes que cargaban un pesado cofre de madera y veían nerviosos para todos lados al no ver a nadie optaron por bajar el cargamento y comenzaron a cavar un hoyo sobre la tierra de donde habían desenterrado las batatas. El se ocultó más y siguió observando como los hombrecitos enterraron el cofre y luego lo cubrieron con mucha tierra y ramas, al final seguían riendo y saltando hasta que se marcharon por un sendero hacía unas galeras. El contó que espero casi una hora y luego fue al lugar y desenterró el cofre, luego rompió el candado de oro con un golpe de la pala. Al abrirlo estaba lleno de morocotas de oro y otras prendas que brillaban mucho.

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